Así se manifestaba el presidente de Sogama, Luis Lamas, ante los micrófonos de la cadena Cope Galicia en una entrevista realizada con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado el pasado 5 de junio, manifestando al respecto que la empresa no llevaría a cabo ninguna actuación especial porque “lo que queremos es que todos los días sean realmente el Día Mundial del Medio Ambiente”.
No obstante, con motivo de esta efeméride, la entidad decidió invitar a alrededor de 450 vecinos de los últimos ayuntamientos incorporados a su proyecto de autocompostaje para que visitasen las instalaciones centrales de Cerceda (A Coruña), donde se recepcionan los residuos generados en la mayor parte del territorio gallego, teniendo la oportunidad de comprobar por sí mismos el tratamiento recibido por éstos.
Durante los últimos dos años, Sogama ha posibilitado la instauración del autocompostaje en cerca de un millar de viviendas unifamiliares, pretendiendo con ello que los concellos a las que éstas pertenecen alcancen importantes beneficios ambientales y económicos.
Pero, si bien el compostaje domiciliario cotiza al alza, el compostaje industrial bajó en el entorno europeo, siendo más acentuada esta caída en España, donde se precipitó en 6 puntos porcentuales. Lamas lo tiene claro: “el compostaje industrial ha bajado porque las calidades no son buenas y no tiene salida comercial”, a lo que añadió que “si hacemos compost para tirarlo en vertedero, estamos gastando el dinero dos veces”.
Cerceda, a 7 de junio de 2012.- En poco más de dos años, la Sociedade Galega do Medio Ambiente ha colocado 1.000 compostadores en otras tantas viviendas gallegas. El objetivo: reciclar la materia orgánica en origen y obtener un abono de calidad con el que fertilizar huertos y jardines de las familias participantes. El resultado ha sido muy positivo. Tanto es así que Sogama prevé la ampliación de esta iniciativa a diversos concellos; aunque, tal y como manifiesta su presidente, Luis Lamas, “todo dependerá de los recursos económicos disponibles”.
En una entrevista concedida a la Cadena Cope Galicia con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado el pasado 5 de junio, el máximo responsable de esta empresa pública aseguró de que, a pesar de ser una fecha señalada, la entidad no tenía previsto llevar a cabo ninguna actuación especial porque “queremos que todos los días sean realmente el Día Mundial del Medio Ambiente”.
No obstante, aprovechando esta efeméride, la Sociedad decidió invitar a alrededor de 450 vecinos de los últimos ayuntamientos incorporados a su proyecto de autocompostaje a visitar las instalaciones centrales de Cerceda (A Coruña), donde se recepcionan los residuos generados en la mayor parte del territorio gallego, dando la oportunidad a que todos los interesados puedan conocer qué se hace con los desechos que ellos mismos producen cada día.
Personal técnico al servicio de Sogama es el encargado de trasladar las oportunas explicaciones sobre el proceso industrial desarrollado. Si bien los desechos depositados en los contenedores amarillos (envases de plástico, latas y briks) se seleccionan mecánicamente por tipologías para ser remitidos a los centros recicladores, donde cobran una nueva vida, con los introducidos en los contenedores verdes genéricos (restos orgánicos y no reciclables), se acondiciona un combustible para producir electricidad suficiente con la que abastecer 100.000 hogares.
La filosofía empresarial de Sogama no hace más que traducir la normativa europea vigente: reciclar todo lo reciclable y recuperar la fracción restante mediante su transformación en energía eléctrica, un proceso que lleva a cabo con todos los requisitos medioambientales y de protección de la salud pública.
Con la promoción del compostaje doméstico en el medio rural gallego, Sogama da un paso más en la gestión integral de los residuos urbanos. Tal ha sido la acogida de este sistema que, como manifiesta Lamas, “Nunca tantos compostadores se colocaron por parte de esta empresa y nunca tantos ayuntamientos tuvieron semejante interés”. Porque, en definitiva, se trata de una alternativa conocida por todos, con gran tradición en Galicia, una comunidad en la que siempre se ha separado la materia orgánica para alimento del ganado y/o fabricación de abono.
El sistema se está extendiendo a buen ritmo. Tanto es así que, según Lamas, “es habitual que las personas que tengan huerta y jardín, también tengan un compostador”, un dispositivo que podemos encontrar sin problema en grandes superficies de bricolaje. Por tanto, se trata de un proceso que a nadie le resulta extraño y que, activándolo un poco, puede dar unos magníficos resultados.
BENEFICIOS, TAMBIÉN ECONÓMICOS
Con la transformación de la materia orgánica en compost (aproximadamente el 40 por ciento de la composición media de la basura) se pueden conseguir importantes beneficios ambientales, pero también económicos para las arcas locales. Y es que los ayuntamientos pagan a Sogama por la gestión y tratamiento de cada tonelada que entregan en sus instalaciones. Lógicamente, si disminuyen las cantidades de desperdicios a gestionar a través de la Sociedad, podrá aminorarse el importe de la factura que deben abonar a ésta.
Pero, más allá de las ventajas para los entes locales y domicilios particulares, Sogama también ha querido hacer partícipe a la comunidad educativa en este proyecto y por ello procedió al reparto de compostadores entre algunos de los diez colegios adscritos al programa piloto de islas de reciclaje y que cuentan con servicio de comedor escolar. Profesores, alumnos y personal auxiliar colaboran activamente en esta iniciativa, empleando el compost resultante como fertilizante natural en los recintos de los propios centros. De esta forma, tal y como se pronunciaron algunos docentes, los niños son plenamente conscientes del proceso de reciclaje de los restos de alimentos, “que extraemos de la tierra para nutrirnos y que devolvemos a la tierra para fertilizarla”.
EL COMPOSTAJE INDUSTRIAL, A LA BAJA
Según datos hechos públicos por Eurostat y relativos al año 2010, el compostaje industrial bajó como media 3 puntos porcentuales en el ámbito europeo, pasando del 18 al 15%, siendo más acentuada esta caída en España, donde se precipitó del 24 al 18 por ciento. El presidente de Sogama lo tiene claro: “el compostaje industrial ha bajado porque las calidades no son buenas y no tiene salida comercial”, a lo que añadió que “si hacemos compost para tirarlo en vertedero, estamos gastando el dinero dos veces”.
Saludos, Departamento de Comunicación






